ABORDAJE AL TEMA LABIO PALADAR-HENDIDO
sábado, 16 de noviembre de 2013
¿Qué es un
labio y/o paladar hendido?
El
labio hendido se presenta cuando se observa una fisura en el labio superior. Al
igual que en el caso del paladar hendido; esto sucede porque, durante la
gestación, los dos lados del rostro no llegan a unirse correctamente. Si bien
nadie sabe exactamente por qué razón se produce esa fisura, hay familias que
suelen ser más susceptibles. Algunas causas probables pueden ser:
desequilibrios hormonales, deficiencias nutricionales y ciertos medicamentos o
drogas utilizadas durante el embarazo.
El
paladar hendido se observa cuando hay una fisura directa en la parte central
del paladar (o techo de la boca) y el piso de la nariz. En el embarazo, el
maxilar superior del bebé no se cierra como debiera y queda una separación. El
paladar hendido es una afección más grave que el labio hendido y ambas
requieren de una cirugía para ser corregidas.
El
niño con labio y/o paladar hendido enfrenta algunas dificultades de tipo
alimentaria, respiratoria, expresiva y psicológica. Para corregir la afección,
será necesario trabajar con un equipo que cuente con cirujano plástico,
cirujano maxilofacial, otorrinolaringólogo (especialista en garganta, nariz y
oídos), dentista general, ortodoncista y cirujano bucal.
¿Cómo saber
si mi bebé tiene labio o paladar hendido?
El
médico que atendió el parto le indicará inmediatamente si su bebé tiene labio
y/o paladar hendido. El labio hendido se identifica a simple vista. La
hendidura del paladar varía en tamaño; en el techo de la boca, puede
encontrarse desde una grieta pequeña hasta un orificio de gran tamaño.
Cualquiera de ellos será visible inmediatamente después del nacimiento. Al
alimentar a un bebé con paladar hendido, puede suceder que los líquidos o
alimentos que ingiera se le escapen por la nariz, en ese caso se recomienda
utilizar biberones especiales y tomar ciertos cuidados hasta que el niño tenga
la edad suficiente como para ser operado.
¿Cuáles son
las Causas?
Los médicos no saben con
exactitud por qué un bebé desarrolla labio hendido o paladar hendido, pero
creen que puede ser una combinación de factores genéticos (heredados) y
medioambientales (tales como ciertos fármacos, enfermedades y el uso de alcohol
o tabaco durante el embarazo).
El riesgo puede ser mayor
para los niños cuyos hermanos o padres tienen una hendidura o que tienen
antecedentes de hendiduras en la familia. Tanto las madres como los padres pueden
transmitir un gen o genes que pueden contribuir al desarrollo de labio hendido
o paladar hendido.
¿Cómo se
tratan los labios y/o paladares hendidos?
Quirúrgicamente
es más sencillo cerrar un labio hendido que reparar un paladar con la misma
afección. El procedimiento se realiza a los tres o cuatro meses del nacimiento
y la cicatriz generalmente desaparece a medida que el niño crece.
En
el caso de un paladar hendido, la cirugía se demora hasta que el niño tiene uno
o dos años de edad de modo que el maxilar superior ya haya alcanzado un
crecimiento normal. Cuando el daño es muy extenso, la cirugía se posterga hasta
que el niño tiene entre cinco y siete años para evitar problemas estructurales.
Hay algunos casos en los que la cirugía no es posible o no cierra la abertura
totalmente. Por lo tanto, se confecciona un dispositivo tipo protésico,
denominado obturador, y con él se cubre la abertura para permitir una
alimentación normal.
La
severidad del paladar hendido determinará el número de cirugías a realizar
durante largos períodos de tiempo. El cirujano plástico y el maxilofacial
realizan cirugías correctoras en el rostro mientras que el dentista general, el
otorrinolaringólogo y el ortodoncista hacen los aparatos para corregir los
defectos.
Su
equipo de profesionales de la salud le proporcionará pautas y lo alentarán en
los tiempos difíciles, desde el nacimiento hasta el tratamiento. En la
actualidad, los avances ocurridos en las técnicas quirúrgicas y en el
desarrollo de los aparatos correctores ayudan a que el panorama para los niños
que nacen con labio y/o paladar hendido sea excelente. A medida que el niño
crece, casi no quedarán señales de la hendidura.
Complicaciones
Los niños con labio hendido o paladar
hendido tienden a ser más propensos a acumular líquido en el oído, a perder la
audición y a tener defectos en el habla. Los problemas dentales, tales como
caries y dientes faltantes, adicionales, malformados o desplazados, también son
comunes en los niños nacidos con paladar hendido.
Muchos niños con hendiduras son
especialmente vulnerables a las infecciones de oído porque sus trompas de
Eustaquio no drenan correctamente el líquido del oído medio a la garganta. El
líquido se acumula, aumenta la presión en los oídos y puede comenzar la
infección. Por este motivo, se les pueden insertar quirúrgicamente unos tubos
especiales en los oídos en el momento de la primera cirugía reconstructiva.
La alimentación también puede ser otra
complicación para un bebé con labio hendido o paladar hendido. El labio hendido
puede hacer que al bebé le resulte más difícil succionar del pezón, mientras
que el paladar hendido puede provocar que la leche materna o de fórmula ingrese
accidentalmente en la cavidad nasal.
Hay
tetinas especiales y otros dispositivos que pueden ayudar a facilitar la
alimentación. Obtendrá información sobre cómo usar el equipo de alimentación
especializada y dónde comprarlo antes de salir del hospital para volver a casa
con su bebé. En algunos casos, los niños con labio hendido o paladar hendido
pueden necesitar usar un paladar protésico llamado obturador
palatino para poder comer correctamente.
Si su bebé tiene problemas para
alimentarse, su médico puede ofrecerle otras sugerencias o dispositivos para
facilitarle la alimentación.
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